6 meses


Caja de permanencia alargada

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¿Qué tienen las cajas de permanencia para ser el material Montessori estrella para bebés? Es tan sencillo como que el niño meta una bola en la caja y tan complejo como entender que la pelota está dentro aunque no la pueda ver. Y cuando tu hijo sea consciente de algo tan importante como que las cosas no desaparecen por el mero hecho de que no las veamos, será un antes y un después en su desarrollo. Lo pasamos por alto, pero los bebés sólo entienden lo que ven aquí y ahora. Lo demás no existe para ellos. Así que, al verte marchar, piensan que desapareces para siempre. No tienen conciencia de que sigues estando en otro lugar aunque no puedan verte y que, unas horas después, volverás. ¿Ves lo importante que es para ellos comprender que las cosas existen aunque no puedan verlas? A este hallazgo se le llama “permanencia de los objetos”. Te animo a que hagas la prueba con tu bebé y veas su reacción. Puedes hacerlo sobre los 8 meses: Deja que meta el objeto en la caja y, cuando ya no lo pueda ver y deduzca que ha desaparecido, abre el cajón. ¡Ahí sigue! Lo bueno de las cajas de permanencia es que el niño, además, entrena otras habilidades. Por ejemplo, la coordinación entre su ojo y su mano. También estará ganando coordinación y habilidad manual. Y otro ejercicio importante que solemos pasar por alto: el aflojamiento voluntario. Algo tan simple como dejar un objeto en un lugar concreto. Justo en el que él quiere. Y no sólo eso. Imagínate la inyección de autoestima que supone para un bebé darse cuenta de que puede hacer cosas solo. Dejar la pelota dentro de la caja, abrir el cajón y recuperarla… Ya sabemos lo complicado que es que un niño de meses se mantenga atento a una actividad durante varios minutos. Pues las cajas de permanencia, con su ejercicio de repetición, puede que consigan que veas a tu bebé atento al juego durante más tiempo que nunca. Las cajas de permanencia son una buena herramienta de juego y aprendizaje entre los 7-8 meses y los 2-3 años.